Oculares y características

Normalmente, cuando compramos un telescopio, nos viene con uno o dos oculares de calidad aceptable, uno para planetas (10 mm) y otro para campo (20-25mm) que para empezar están bien. Ahora es cuando nos surgen las dudas sobre si compramos más oculares y cuales comprar. Esto es como todo, cuanto más azúcar, más dulce y por lo tanto, más caro ¿pero porqué? La calidad de los oculares la marca el tratamiento que se le dan a las lentes, por eso nos podemos encontrar oculares de 30-40€ a 600-800€. Hay mucha diferencia, pero eso es algo que ya depende del bolsillo de cada uno.

Los ORTOSCÓPICOS (OR) están formados por cuatro lentes que permiten campos de 45-50º, libres de distorsión y con buen relieve ocular, aunque de diseño antiguo, pero se sigue usando para la observación planetaria.
Los PLÖSSL (PL) están formados por cuatro lentes divididas en dos dobletes que nos proporcionan unos 50-52º de campo. Son oculares que se usan para todo tipo de observaciones, proporcionan buenas imágenes y son los más utilizados por aficionados. Prácticamente todos los fabricantes tiene su propio modelo de este diseño, aunque la calidad puede variar según su fabricación.
Los SUPER PLÖSSL (SP) son un calco de los plössl, pero se le añade un quinto elemento con el que se consigue una corrección del borde del campo. Igualmente los fabricantes incluyen esta modificación en sus modelos.
Los SUPERWIDE (WA) están diseñados con 6-8 lentes que proporcionan, en su conjunto, campos entre 65-70º que se hacen atractivos para observaciones de cielo profundo. A esta clase pertenecen la serie Superwide de Meade, Ultima LX de Celestrón, SWAN de Williams Optics, LWV de Vixen, Hyperion de Baader, Pentax XW o Panóptic de Televue. Lógicamente el precio en estos oculares se eleva al mismo tiempo que la complejidad del diseño y la calidad de la fabricación.
Los NAGLER, con diseños semejantes que los WA de 6-8 lentes, pero donde se consiguen campos de 82º que son la aspiración del aficionado que se lo pueda permitir para disfrutar de la “sensación de paseo espacial”. A esta clase pertenecen los propios NAGLER de Televue, UltraWide de Meade y Axiom LX de Celestron.
Los UWAN de William’s Optic’s, la Serie 82º de Explorer Scientific, la SSW de Vixen o la Morpheus de Baader (76º); tienen el inconveniente en estos diseños, aparte del peso y del precio, de una ligera pérdida de contraste y transmisión inherente al uso de tantas lentes.
Los ETHOS, diseñados por Televue, es capaz de alcanzar y superar los 100º de campo aparente manteniendo las cualidades de los otros diseños más simples. La sensación de inmersión es total y la nitidez y el contraste son excelentes, pero el su peso, volumen y elevado precio hacen que no sean de mucho agrado. Pero los competidores como  Explorer Scientific revolucionan sus modelos con la serie Hiper-Wide 100º más económicos.
Los DELOS, diseñados por TELEVUE, tienen un campo de 72º y estaría dentro de la clase de campos anchos. Sus prestaciones en cuanto a nitidez y contraste, los hace estar en la parrilla de buenos oculares.
Una vez que hemos conocido los ‘secretos’ de algunos oculares, vienen algunas preguntas que vamos a ir respondiendo.
¿QUÉ SIGNIFICA EL NÚMERO QUE LLEVAN LOS OCULARES?
Es la relación focal que tiene cada ocular. Está diseñado para que, según el telescopio, proporcione unos aumentos u otros, pero ¿Cómo saberlo?
Si nos vamos a las características técnicas del telescopio que siempre las podemos encontrar en una pequeña chapa al lado del portaocular, veremos dos datos importantes: la Distancia Focal (DF), que es la distancia en mm que hay entre el espejo primario (reflector) o lente principal (refractor), hasta llegar al secundario; y después tenemos el Diámetro (D) del espejo también expresado en mm.
Si dividimos la DF entre el número del ocular (df) obtendremos los aumentos teóricos que nos presta ese ocular en concreto.
Aumentos (X) = DF / df
¿Qué aumentos me da un ocular de 10 mm en un tubo de 1200 mm?
1200 / 10 = 120X
Otra cosa que deberíamos de saber es cuan luminoso es nuestro tubo, para ello dividimos la DF entre el D, ambas expresadas en mm
f = DF / D
Si mi tubo es un 1200 DF y 200 mm de diámetro…
1200 / 200 = f6
¿Qué significa este número?
Prácticamente funciona como si de una cámara fotográfica se tratara. Cuanto más pequeño es el número, más luminoso es el tubo.
Si queremos saber los aumentos máximos con los que podemos trabajar con el telescopio, sólo tenemos que multiplicar D por 2,3 (constante) y obtendremos los aumentos máximos teóricamente recomendados, ya que a partir de ahí comenzaremos a perder definición.
Amax= D * 2,3
Si mi tubo tiene un D de 200, obtendremos que los aumentos máximos que podemos sacar teóricamente, son de 460x. Ahora depende de la calidad de la noche si merece la pena ‘reventar’ el telescopio a aumentos o no.
Si lo que queremos es saber los aumentos mínimos con los que podemos observar, tendríamos que dividir D entre 5 (constante) y de esa forma sabremos con qué aumentos debemos de ‘arrancar’.
Amin= D / 5
Si seguimos con nuestro ejemplo anterior, tendremos que 200 entre 5 nos da 40x, por lo que el rango de ‘trabajo’ que tiene nuestro telescopio (DF 1200 D 200) es de 40-460x
Bueno, ya sabemos qué aumentos nos proporciona cada ocular y cual es el rango con el que podemos observar, ahora vamos a ver otros datos que también nos va a ayudar a la hora de observar.
Una de las cosas que más me importa, es el saber si el objeto que voy a observar me cabe en el ocular o no, es decir, necesitamos saber el campo real que nos proporciona el ocular. Para ello deberemos de dividir 40º (constante) entre los aumentos que nos proporciona el ocular.
C= 40º / X (resultados en º)
Pongo como ejemplo mi Williams Optic’s SPL de 12,5 que en el telescopio que tenemos como ejemplo nos da 96x. Dividimos 40º entre 96x y nos da 0,41º Si tomamos La Luna como patrón de medidas, sabemos que tiene 0,5º de diámetro angular, por lo que en este caso nuestro satélite se verá un 0,09º más grande en el campo del ocular.
Otro dato interesante es conocer la resolución del ocular, es decir, el poder de resolución. Esto se calcula dividiendo el campo aparente del ocular entre los aumentos que da el ocular.
Pr= Cº / X (resultados en «)
Siguiendo con el ejemplo, mi ocular tiene 55º de campo aparente y 96x, por lo que al dividir tenemos un resultado de 0,57″ de arco, es decir, podemos ver detalles en la superficie de la Luna de hasta 0,57″ de tamaño angular. Si la Luna tiene 30 minutos de tamaño angular, los detalles que podemos sacar son muy buenos.
Y ya por último, lo más importante (para mi), es saber cual es la magnitud límite (ml) con el que se puede llegar con nuestro telescopio. Aquí utilizaremos la siguiente fórmula:
ml= 5logD+2
Primero calculamos el logaritmo de D, en nuestro caso nos daría 2,3 Después lo multiplicamos por 5 y luego le sumamos 2. Siguiendo estos pasos el resultado de nuestro telescopio ejemplo nos daría una magnitud límite aparente de 13,5
¿Qué significa esto? Que la magnitud límite teórica que nuestro telescopio puede llegar es de 13,5 lo que supone que objetos de más magnitud no será posible de observar. Normalmente es una regla que se cumple, pero siempre tenemos la excepción de algunos objetos puntuales, pero en cuestión de cielo profundo, será muy difícil de sobrepasarla.
Seguramente os habrá resultado lioso este pequeño artículo, pero así funciona un telescopio en números. Personalmente esta información me ayuda mucho a la hora de programar una noche de observaciones.

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